- Comenta el siguiente texto en prosa.
- Analiza morfoxintácticamente la frase : El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.
La «voz» por David Orihuela (Oviedo)
Mi teléfono móvil se ha levantado en armas. El domingo me levanté temprano, antes de salir de la cama recogí del suelo el diabólico aparato. En la pantalla aparecía la leyenda «Nuevo mensaje. ¿Leer ahora?». Acepté la sugerencia y leí: “Movistar le informa de que ha perdido su puesto de trabajo. Consulte su buzón de voz. Mensajes nuevos: 1”. Esto era lo último que me podía suceder. Esa pequeña representación azul de la empresa más solvente del país sabía más de mi vida laboral que yo mismo. Intenté por todos los medios darme de baja en la compañía telefónica, pero siempre que llamaba al servicio de atención al cliente me encontraba con la sugerente voz de Susana que repetía maquinalmente en una grabación “su petición está siendo atendida”. Decidí trasladarme a Bulnes para quedarme definitivamente sin cobertura, pero en el primer viaje del funicular subieron hasta el pueblo una antena que colocaron en el tejado de mi cuadra. A Susana la había conocido en la facultad. Ella estudiaba Filología Inglesa y yo Hispánica. Sin duda, su elección fue la correcta. Mientras mis compañeros y yo intentábamos compaginar la bohemia con la ardua tarea de enviar currículum a todas las ofertas de empleo, muchos de los licenciados en Inglesa ya se ganaban las alubias un mes después del último examen. Había escuchado la voz de Susana en muchas situaciones. «Su tabaco. Gracias», «¿No estará a nombre de un particular?», «Le atiende la unidad 5437», «Su mensaje está siendo enviado a un servicio de buzón de voz», «El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento». La suya había sido una carrera meteórica. Sus conocimientos de inglés le habían permitido pasar de la máquina de tabaco a las últimas tecnologías vía satélite sin tener que detenerse ni siguiera durante un período de prueba en las máquinas tragaperras. Hasta le habían ofrecido un puesto en uno de los ascensores de la Casa Blanca. Pero se negó, influenciada por el rollo de la Lewinski. «En los puestos importantes siempre piden que hagas horas extra y yo no estaba dispuesta a trabajar en el interfono de la puerta principal». Ésta fue la explicación que me dio cuando la encontré grabando un anunció para una emisora local. Después de comer la invité a tornar un café en el piso de un amigo que estaba de viaje. Pusimos música y cuando sonaba la segunda canción de Sabina el veneno le empezó a hacer efecto. No quedarían huellas, era, evidentemente, una muerte natural. Llamé una ambulancia y cuando el médico certificó la parada cardiaca me puse en contacto con la funeraria. Tres tonos de llamada y una voz conocida que me decía: «Todas nuestras líneas están ocupadas en este momento. Por favor, permanezca a la espera».